Carbón, 114,5x74 cm.
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jueves, 1 de mayo de 2014
jueves, 23 de enero de 2014
Peces II.
De mar, de ola, de luna.
Peces vivos de pescadores.
De sal, de puerto, de bendición.
Peces de vivas brasas.
Vivos de puro carbón.
P.S.: 45 x 29 cm.
sábado, 18 de enero de 2014
Transiciones.
En esta
ocasión,
mi viaje —virtual— a Venecia ha sido a tiro hecho. Entre
el año
anterior y este en curso (uno), me he ido a
lomos de pincel hasta Campo Manin, a interpretar las cosas que me quiso contar
esta vieja puerta. Aparte de lo compositivo, donde hubo que hacer obra para
mover acá
y empujar allá, le quise ver algo de Cezanne al juego de complementarios
entre verdes y anaranjados (dos), antes de
entrar en los suaves turquesas a través de las asperezas de los ostiones que
habitan el zócalo, entre el aire y el agua (tres).
Y justo frente a la puerta se levanta, como si todavía la custodiase, la
monumental estatua del propietario de la casa, Daniele Manin, a la que le suma
monumentalidad el enorme león de San Marco que reposa a sus pies,
y que, más
allá
del santo, hace referencia a la brevísima república homónima que presidió
Manin tras el levantamiento contra invasión austríaca, a mediados del siglo XIX. El
apellido le viene al personaje de Ludovico Manin, último dux de
la Serenissima Repubblica y padrino de bautismo
de su abuelo. Y su hijo, Giorgio Manin, formó parte de la spedizione dei Mille, que conquistó
el reino de las Dos Sicilias a las órdenes de Garibaldi, que vino a dar
con el tiempo en una Italia más o menos parecida a la de hoy. Así
que entre antecesores y sucesores (cuatro), la
puerta se entretuvo en describirme a golpes de agua una hermosa pincelada del
romanticismo decimonónico, en versión véneta.
¿Qué
no es transición?.
martes, 31 de diciembre de 2013
Paz
Yo quiero una paz densa, espesa.
Que se pueda cortar y repartir.
Una paz dulce.
De pan, de azúcar.
De sonrisa de niño.
Yo quiero una paz simple.
Que no haya que explicarla.
Una paz tupida.
De mar y de monte.
De fuego y agua.
Una paz sin condición.
Para ellos.
Para vosotros.
Para nosotros.
Para él.
Para ti.
Que se pueda cortar y repartir.
Una paz dulce.
De pan, de azúcar.
De sonrisa de niño.
Yo quiero una paz simple.
Que no haya que explicarla.
Una paz tupida.
De mar y de monte.
De fuego y agua.
Una paz sin condición.
Para ellos.
Para vosotros.
Para nosotros.
Para él.
Para ti.
…para mí.
Paz.
lunes, 31 de diciembre de 2012
Tejados.
Que resguardan de lo que viene del cielo y de la tierra.
Para no parar en agosto, aunque sea diciembre.
Tejados nuevos y viejos, de un año que termina.
lunes, 27 de agosto de 2012
Peces.
Peces con sintaxis y semántica: con sintaxis compositiva y semántica estiva.
Peces con pedigrí, con nombre latino y apellido gastronómico.
Peces, posiblemente, con faltas de ortografía, pero peces, a fin de cuentas.
Peces míos.
P.S.: 29,5 x 20 cm, de carbón casi puro.
martes, 31 de julio de 2012
Oromana y el molino de San Juan.
La luz tamizada del Guadaíra, a su paso por el parque de Oromana, convierte cada paseo en una experiencia singular en cualquier estación del año. A esto se suma la extraña sensación que emana de esos sitios históricos donde apenas hay nada que estuviera ayer, pero donde permanece dispersa en el ambiente la huella de los que transitaron por esa misma tierra, incluso desde antes de que la Historia tuviera pluma y testigos. Y para apuntalar esa leyenda difusa y particular, ahí subsisten de hito en hito los muchos molinos de Alcalá de Guadaíra, en los que nunca he podido dejar de ver algo inquietante.
Acierto a distinguir algún parecido entre esta inquietud y el dibujo al carboncillo, sobre dodo cuando se extiende la gama desde el negro del carbón prensado al blanco del papel. Pero como uno procura perderse de vez en cuando en los misterios de la composición, ahí me apareció de repente un tetraedro regular, para consumir mis inquietudes. Os dejo a vosotros el simbolismo interpretativo y el descifrado compositivo.
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